No hay aprendizaje. No hay catarsis. Se me olvidó lo que significaba la
última canción. No recuerdo la sensación del último polvo. No recuerdo
la última palabra que aprendí. La última vez que se me pusieron los
pelos de punta. Los rasgos de alguien cuando me lo cruzo por la calle.
Lo que soñé ayer. Lo que comí hoy. No sé de miradas. No sé de idiomas.
No sé leer las palmas de la mano. No afino cuando canto. No encuentro
las sensaciones más profundas cuando las busco. Parece mas bien que se
van. Que me dejan aquí. Sola. No he contado las lágrimas que han salido
de mi. Ni las sonrisas. No las contaré. Podrían ser demasiadas. No sé de
trucos de magia. De interpretar un blues. No sé de miedo. Pero me dan
miedo muchas cosas. No sé de ideologías. No sé luchar por nada. No
entiendo de disciplina. No entiendo de equilibrio. No entiendo de
libertad. No comprendo los pensamientos más transcendentes. Me gustan
más si hay un poquito de locura. Un poquito inmenso. Y no comparto lo
que me dicen cuando me dicen algo. Y no he querido a nadie de verdad. No
hay aprendizaje. Se me ha quedado clavado como una bala en la cabeza.
No hay catarsis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario