Vaciad los pozos.
Vaciad los sueños.
Dejadlo todo ahi:
escondidos como monstruos
debajo de la cama.
Dejadlos como almas verdes,
como si pudieran pudrirse
si no habláis de ellos.
Como contarse las arrugas,
o los lunares,
como verte absurda
en toda esta carne
que esconde
laberintos
y
deseos.
Se me están enfriando los zapatos
desde que dejo de contar caminos.
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